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Empresario transforma economía de VA con fábrica de ropas para universidades de Estados Unidos

      
<div align=justify> Bozich, se ha atrevido a creer en el espíritu de lucha, trabajo y la honestidad de los villa altagracianos  y ha ido mucho más lejos, rompiendo el estándar de explotación de los salarios que pagan todas las empresas de las zonas francas dominicanas. Hay quienes ganan hasta $500 dólares al mes en su empresa, cuyo nombre oficial registrado en Estados Unidos es el de “Knights Apparel” (Caballeros de la Moda).<br/><br/> Mantiene 120 trabajadores de ambos sexos que confeccionan suéteres destinados a estudiantes de prestigiosas universidades de Estados Unidos, entre estas Duke, Hamilton y Virginia y la fábrica es la principal proveedora de esas prendas con autorización para imprimir en ellas los logos oficiales de las altas casas de estudios.<br/><br/> Bozich, ha abierto también la oportunidad de que sus trabajadores y trabajadoras se sindicalicen sin que tengan que enfrentar las restricciones, violaciones y represión a sus derechos civiles y constitucionales, como ocurre en empresas similares de zonas francas, donde se prohíbe esa práctica.<br/><br/> Aunque considera como un “experimento” la fábrica, diciendo que espera que los estudiantes universitarios paguen $18 dólares por cada camiseta confeccionada allí, ayudando al desarrollo de los más pobres en un país de extrema miseria, tiene la convicción de que su empresa es una respuesta a los miles de talleres en la industria de la aguja clandestinos y explotadores como son los establecidos en Tailandia, China, las maquilas de México y otros países del mundo.<br/><br/> La compañía matriz tiene sede en la ciudad de Spartanburg (Carolina del Sur)  y el taller de Villa Altagracia tiene pedidos para abastecer a más de 400 universidades de camisetas y sudaderas. Uno de los obstáculos que podría enfrentar su permanencia en el mercado es que su precio, es igual al que cuestan esas mismas ropas de las afamadas marcas mundiales Nike, Fila y otras en la línea deportiva.<br/><br/> Pero el optimismo del empresario es firme: “tenemos la esperanza de probar que hacer el bien puede ser un buen negocio y que ambas cosas, no son mutuamente excluyentes”, dijo el inversionista norteamericano.<br/><br/> Sostiene que sus productos hechos en Villa Altagracia, primarán en el mercado porque son confeccionados con tejidos, diseño e impresión de alta calidad. En el mismo local donde opera “Alta Gracia”, estaba antes la fábrica de capital coreano BJ & B que hacía gorras de béisbol para las firmas Nike y Reebok y se vio obligada a cerrar en el 2007, mudándose a países donde se pagan bajos salarios.<br/><br/> Jim Wilkerson, director de la Universidad de Duke dijo que el proyecto parece demasiado bueno para “ser verdad”, pero respalda la iniciativa porque a lo largo de su trayectoria ha sido un defensor de los trabajadores. Citó otro caso exitoso: el de la marca School House fundada por un graduado de 25 años de edad la misma universidad que está establecido en Sri Lanka.<br/><br/> “Los que estamos al lado de los obreros, aplaudimos estos esfuerzos, aunque muchos creen que Alta Gracia ha ido más lejos que otros, pagando altos salarios y permitiendo la sindicalización”, añadió el catedrático universitario. “Un salario digno es la cantidad de dinero que permite a una familia alimentarse adecuadamente y vivir bajo un techo apropiado”.<br/><br/> Wilkerson sostuvo que lo que realmente cuenta no es lo que pueda ocurrir con la fábrica de Villa Altagracia en los próximos seis meses, sino lo que suceda en seis o diez años a partir de ahora.<br/><br/> La fábrica paga a sus trabajadores casi tres veces más que el salario mínimo que dan otras empresas de las zonas francas y lo basa en el cálculo hecho por un grupo de derechos de los trabajadores sobre el costo de la vida en la República Dominicana.  <br/><br/> Para leer más: <a href=https://elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=208591 target=_blank>click aquí </a><br/></div>
Bozich, se ha atrevido a creer en el espíritu de lucha, trabajo y la honestidad de los villa altagracianos  y ha ido mucho más lejos, rompiendo el estándar de explotación de los salarios que pagan todas las empresas de las zonas francas dominicanas. Hay quienes ganan hasta $500 dólares al mes en su empresa, cuyo nombre oficial registrado en Estados Unidos es el de “Knights Apparel” (Caballeros de la Moda).

Mantiene 120 trabajadores de ambos sexos que confeccionan suéteres destinados a estudiantes de prestigiosas universidades de Estados Unidos, entre estas Duke, Hamilton y Virginia y la fábrica es la principal proveedora de esas prendas con autorización para imprimir en ellas los logos oficiales de las altas casas de estudios.

Bozich, ha abierto también la oportunidad de que sus trabajadores y trabajadoras se sindicalicen sin que tengan que enfrentar las restricciones, violaciones y represión a sus derechos civiles y constitucionales, como ocurre en empresas similares de zonas francas, donde se prohíbe esa práctica.

Aunque considera como un “experimento” la fábrica, diciendo que espera que los estudiantes universitarios paguen $18 dólares por cada camiseta confeccionada allí, ayudando al desarrollo de los más pobres en un país de extrema miseria, tiene la convicción de que su empresa es una respuesta a los miles de talleres en la industria de la aguja clandestinos y explotadores como son los establecidos en Tailandia, China, las maquilas de México y otros países del mundo.

La compañía matriz tiene sede en la ciudad de Spartanburg (Carolina del Sur)  y el taller de Villa Altagracia tiene pedidos para abastecer a más de 400 universidades de camisetas y sudaderas. Uno de los obstáculos que podría enfrentar su permanencia en el mercado es que su precio, es igual al que cuestan esas mismas ropas de las afamadas marcas mundiales Nike, Fila y otras en la línea deportiva.

Pero el optimismo del empresario es firme: “tenemos la esperanza de probar que hacer el bien puede ser un buen negocio y que ambas cosas, no son mutuamente excluyentes”, dijo el inversionista norteamericano.

Sostiene que sus productos hechos en Villa Altagracia, primarán en el mercado porque son confeccionados con tejidos, diseño e impresión de alta calidad. En el mismo local donde opera “Alta Gracia”, estaba antes la fábrica de capital coreano BJ & B que hacía gorras de béisbol para las firmas Nike y Reebok y se vio obligada a cerrar en el 2007, mudándose a países donde se pagan bajos salarios.

Jim Wilkerson, director de la Universidad de Duke dijo que el proyecto parece demasiado bueno para “ser verdad”, pero respalda la iniciativa porque a lo largo de su trayectoria ha sido un defensor de los trabajadores. Citó otro caso exitoso: el de la marca School House fundada por un graduado de 25 años de edad la misma universidad que está establecido en Sri Lanka.

“Los que estamos al lado de los obreros, aplaudimos estos esfuerzos, aunque muchos creen que Alta Gracia ha ido más lejos que otros, pagando altos salarios y permitiendo la sindicalización”, añadió el catedrático universitario. “Un salario digno es la cantidad de dinero que permite a una familia alimentarse adecuadamente y vivir bajo un techo apropiado”.

Wilkerson sostuvo que lo que realmente cuenta no es lo que pueda ocurrir con la fábrica de Villa Altagracia en los próximos seis meses, sino lo que suceda en seis o diez años a partir de ahora.

La fábrica paga a sus trabajadores casi tres veces más que el salario mínimo que dan otras empresas de las zonas francas y lo basa en el cálculo hecho por un grupo de derechos de los trabajadores sobre el costo de la vida en la República Dominicana.  

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