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Descubre si te está afectando la llamada “enfermedad de la prisa”

           Autor: Camila Siqueira
Fuente: Shutterstock
La enfermedad de la prisa es un mal cada vez más frecuente en esta época, pero no tiene que ver del todo con estar verdaderamente ocupado. De hecho, muchos de los que padecen este trastorno no son personas con altos cargos que tomen decisiones relevantes o tengan alta carga de tareas encima, sino que son personas con trabajos comunes y corrientes a los que les resulta imposible relajarse y disfrutar de no hacer nada, por lo que se buscarán qué hacer hasta sentirse desbordados.


¿Sientes a menudo una sensación casi atormentadora de que estás desbordado de cosas por hacer, y que probablemente no puedas cumplir con todo ni aunque dejes de almorzar? Si tu respuesta es sí, puede que estés padeciendo la “enfermedad de la prisa” o “Hurry Sickness”, un trastorno cada vez más común en estos tiempos.


La enfermedad de la prisa fue descrita por primera vez por los cardiólogos Meyer Friedman y Ray Rosenman en su “Teoría de la personalidad de Tipo A y Tipo B”, donde Tipo A es, justamente, el tipo de personas que vive preocupada por la gestión del tiempo en un constante “estado de urgencia”. Este tipo de personalidades son adictas a estar ocupadas, por lo que si no hay nada para hacer, pronto se lo encuentran.


Quienes padecen de este trastorno de la prisa sienten la necesidad de no “perder” ni un minuto, por lo que se buscan hacer más de una cosa a la vez la mayoría del tiempo, llegando a puntos de intentar leer las noticias mientras se cepillan los dientes o resolver cualquier pendiente mientras el microondas calienta su almuerzo. Lo importante en sí es que haya una sobrecarga de tareas y sobre estimulación mental a través de la que puedan sentir que nunca es momento de quedarse quietos, que siempre hay algo más que resolver.


Tal como explicó el profesor en London Business School y coach ejecutivo Richard Jolly y reseña el portal Hipertextual, una señal de que estás afectado por la enfermedad de la prisa es “pulsar repetidamente el botón de cambiar a verde en un semáforo”, los que generalmente no están conectados a nada y funcionan como “placebos mecánicos”.


Asimismo otro de los síntomas es pasarse de una fila a otra (por ejemplo en el supermercado) porque se ve apenas un poco más corta pero sobre todo, el síntoma más claro es estar siempre buscando algo más que hacer en los tiempos de espera, ya que solamente estar esperando se considera una pérdida de tiempo.


¿Te has sentido identificado con la descripción? Lo que tienes que saber es que si bien este trastorno no es igual que el estrés, sí es un tipo de conducta que puede dañarte tanto física como mentalmente así como también puede estropear tu relación con los demás.


Es que quienes sufren la enfermedad de la prisa están tan ocupados en hacer cosas que probablemente no encuentren a menudo el tiempo para relajarse y estar con sus amigos, familiares o su pareja simplemente disfrutando el tiempo, sin que su mente no esté pendiente de “todo lo que tiene que hacer y cómo después le faltará tiempo para cumplirlo”.


Esto finalmente se traduce en un gran nivel de ansiedad, a la vez que se comienzan a experimentar trastornos del sueño y digestivos. Como ya mencionamos, llega un punto en que la persona se siente desbordada, y a su vez esto puede desencadenar en angustia, estrés y total facilidad para irritarse.


¿Cómo puedo lograr no convertirme en víctima de la enfermedad de la prisa?
Si bien es cierto que el ritmo de vida actual nos hace correr de un lado a otro poniendo muchos desafíos y obstáculos para que sintamos que por más que lo demos todo siempre se puede un poco más, engancharse en estas demandas y urgencias está en cada uno.


Al final todo es una construcción ya sea mental como de actitudes de cada uno, y el no sucumbir ante las constantes exigencias actuales está en ti. En este punto es necesario que asumas que si por ejemplo dejas de sacar la basura un día, no tendrás cólera. Si te tomas una hora para almorzar no se vendrá el mundo abajo y así con cada cosa para determinar de verdad que cuestiones pueden ser urgentes y que puede esperar.


Por tu salud mental y emocional es fundamental que aprendas a disfrutar de tu tiempo libre; porque de todas las cosas que tienes, el tiempo es lo único que seguro no volverá una vez que se haya ido.


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Camila Siqueira Menéndez

Camila Siqueira

Comunicadora en formación constante

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